Muchas universidades debieron enfrentar, pandemia y confinamientos mediante, un cambio de planes no menor:  la educación remota. El impacto generó grandes desafÃos no solo para los estudiantes, sino también para quienes imparten los conocimientos. Todos necesitaron adaptarse a este nuevo escenario a la velocidad de la luz.
Si bien muchos consideran que las instituciones educativas que contaban con programas de cursos online tenÃan ventaja, lo cierto es que la metodologÃa e-learning tal como está diseñada, no cubre necesariamente los requerimientos de la ³Ù±ð±ô±ð»å³Ü³¦²¹³¦¾±Ã³²Ô, que conlleva un traspaso del formato presencial al mundo virtual. El desafÃo parece ser más humano que tecnológico. De cualquier forma, el cambio requirió poner a disposición tecnologÃa e implicar esfuerzos mancomunados para responder a gran parte de los cerca de un millón 150 mil estudiantes que, según cifras del Mineduc, están matriculados en Chile.
La crisis sanitaria instaló modificaciones profundas en prácticamente todas las áreas. ¿Cómo se plantea la educación superior post COVID-19? Es probable que la dualidad “presencial/no presencialâ€� sea un factor a considerar en el futuro cercano, marcado por un quiebre cultural que requerirá, inicialmente, una inversión paÃs relevante para asegurar el aprendizaje y la conectividad, no solo móvil.
Las alianzas entre instituciones y proveedores de tecnologÃa serán un factor determinante: no tiene sentido recorrer la inminente transformación de manera solitaria, menos en estos tiempos cambiantes. La experiencia hasta ahora ha podido satisfacer la demanda, pero en algún momento será indispensable un análisis destinado a perfeccionar la educación remota por medio de la inversión tecnológica. Solo asà será posible contar con plataformas y herramientas de alta calidad que aseguren el aprendizaje y el intercambio de conocimiento.
La colaboración, que con alegrÃa veo que ya se está forjando, es una palabra clave. Explorar experiencias de otros también es un buen consejo: revisar sus buenas prácticas y ver cómo podrÃan adaptarse a cada realidad. Herramientas como inteligencia artificial y machine learning (aprendizaje automático) que usen datos en el ciclo de estudios podrÃan facilitar los nuevos desafÃos y entregar beneficios increÃbles en el diseño de mallas académicas y en el perfilamiento de habilidades para adaptar el aprendizaje de acuerdo con cada alumno, rompiendo la estandarización. La información bien utilizada tiene el potencial de ser oro en beneficio de la educación. ¿Lo que se está impartiendo está teniendo el impacto que queremos? ¿Se están formando los profesionales demandados por un mercado cada vez más exigente? Las respuestas a estas preguntas podrÃan esconder la llave para construir una educación de mayor calidad de cara al futuro.
Trabajar en conjunto en una adaptación cultural que consolide prácticas de ³Ù±ð±ô±ð»å³Ü³¦²¹³¦¾±Ã³²Ô es un desafÃo que se instaló más allá de esta pandemia, porque la flexibilidad es algo que llegó para quedarse. Debemos estar a la altura de los retos que se nos presentan y poder satisfacerlos de forma inteligente y preparada.
Por: Cristóbal Vergara, Gerente General de Âé¶¹Ô´´ Chile.


